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Operación

Cómo almacenar medicamento en tu farmacia sin arruinarlo

5 min de lectura

El medicamento es un producto que se degrada. No siempre se nota: una tableta que estuvo tres semanas a 40 °C se ve exactamente igual que una que estuvo a 22 °C. La diferencia está en si sigue funcionando como debe.

En Baja California y Sonora esto no es un tecnicismo. Un almacén sin clima en Mexicali o San Luis Río Colorado puede pasar semanas enteras por encima de los 40 °C. Cualquier farmacia de la región debería tratar la temperatura como un tema de inventario, no como un detalle.

Las cuatro condiciones que hay que controlar

Temperatura

La mayoría de los medicamentos indican en su etiqueta conservarse a temperatura ambiente controlada, que en el etiquetado mexicano suele expresarse como no más de 25 °C o no más de 30 °C según el producto. Los que requieren refrigeración van entre 2 y 8 °C, y ahí no hay margen: ni se congelan ni se dejan fuera.

La regla operativa es simple: lee la etiqueta y respétala. Si tu área de almacén rebasa el límite del producto, tienes un problema de inventario aunque no lo veas.

Humedad

La humedad es enemiga sobre todo de tabletas, cápsulas y polvos. Las presentaciones en frasco con desecante lo traen por algo. En zonas costeras como Ensenada o Puerto Peñasco la humedad relativa es un factor tan real como el calor.

Luz

Varios principios activos se degradan con la luz, y por eso vienen en frasco ámbar o en caja. La regla práctica: si el producto viene en su caja, se almacena en su caja. Sacar cajas para que «se vea más el producto» en un exhibidor con luz directa es una forma silenciosa de tirar dinero.

Orden y separación

No se almacena junto lo que no debe ir junto: el producto de limpieza y los químicos van aparte del medicamento y del material de curación estéril. El producto en cuarentena, dañado o próximo a caducar debe estar en un área claramente identificada y separada, para que nadie lo tome por error en una hora pico.

Qué hacer, en orden de lo que más rinde

  1. Compra dos termómetros baratos. Uno para el área de almacén y otro dentro del refrigerador. Cuestan poco y son lo único que convierte «creo que hace calor» en un dato.
  2. Anota la temperatura dos veces al día, al abrir y al cerrar, en una hoja pegada a la pared. Además de servirte a ti, es evidencia de que controlas el proceso.
  3. Aleja el producto de la pared que da al sol y de cualquier fuente de calor: refrigeradores por su parte trasera, focos incandescentes, el motor del minisplit.
  4. Nada en el piso. Todo sobre tarima o entrepaño, con espacio para que circule el aire y para poder limpiar debajo.
  5. Un termómetro con alarma en el refrigerador si manejas producto refrigerado. Una falla de energía de un fin de semana largo puede costar más que el aparato.

Cadena de frío: lo que se rompe no se recupera

Si manejas producto refrigerado, tres reglas que no admiten excepción:

  • Refrigerador exclusivo para medicamento. Nada de comida, nada de bebidas. Cada vez que alguien abre la puerta por un refresco, sube la temperatura de todo lo demás.
  • Registro de temperatura mañana y tarde, sin faltar.
  • Nunca en la puerta ni pegado a las paredes internas. La puerta es la zona más inestable del refrigerador y el fondo puede congelar.

Y lo más importante: si la cadena de frío se rompió, se rompió. No se «recupera» volviendo a meter el producto al refrigerador. Sepáralo, identifícalo y consulta con tu proveedor o con el laboratorio qué procede.

Cómo acomodar para no tirar producto

El acomodo tiene un solo objetivo: que salga primero lo que caduca primero. Es lo que se conoce como PEPS —primero que entra, primero que sale— aplicado a la caducidad, no a la fecha de compra.

  • Al recibir mercancía, revisa caducidades antes de acomodar.
  • Lo de caducidad más corta va al frente, siempre.
  • Marca con una etiqueta de color el producto que caduca en menos de seis meses. Que se vea desde lejos.
  • Revisa una sección distinta del anaquel cada semana. En dos meses recorres toda la farmacia sin que se convierta en una jornada de inventario.

Al recibir un pedido, revisa antes de firmar

Toma treinta segundos por caja:

  • Que el empaque venga íntegro, sin golpes ni humedad.
  • Que la caducidad sea razonable para la rotación de esa clave.
  • Que lo que dice la factura sea lo que trae la caja.
  • Que el producto refrigerado venga frío de verdad, no «fresco».

Si algo no cuadra, repórtalo en el momento y con foto. Todos los proveedores serios tienen una ventana para reclamaciones —la nuestra es de 48 horas con foto y número de factura— y todos la cierran si dejas pasar el tiempo.

Por qué esto también depende de tu proveedor

De poco sirve que cuides el almacén si el producto ya venía maltratado. Al elegir distribuidor pregunta cómo almacena, cómo transporta y con qué caducidad entrega. En Mayaks trabajamos con laboratorios y casas comerciales establecidas, cuidamos la caducidad de lo que entra al almacén y entregamos con ruta propia en Tijuana y Mexicali precisamente para tener control sobre esa parte del camino.

Este artículo es una guía práctica de carácter general. Para los requisitos formales aplicables a tu establecimiento, consulta la normatividad sanitaria vigente y a la Cofepris.

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